Julián Oro Duro llega al tribunal y queda frente a los acusados de matar a su esposa

El empresario y merenguero acudió al Palacio de Justicia acompañado de sus dos hijas y con lentes oscuros, antes de la audiencia de medida de coerción contra los imputados, acompañado de sus dos hijas y con lentes oscuros.

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Santo Domingo.— Con lentes oscuros y acompañado de sus dos hijas, Julián Oro Duro llegó este miércoles al Palacio de Justicia, donde se encontró de frente con los hombres señalados por el Ministerio Público como responsables del asesinato de su esposa, Zeneida Socorro Castillo.

La presencia del empresario se produjo previo al conocimiento de la solicitud de medida de coerción contra los cuatro imputados, a quienes la Fiscalía vincula con un crimen que, según el expediente, habría sido planificado durante aproximadamente un mes.

El Ministerio Público solicita prisión preventiva para los acusados y que el proceso sea declarado complejo.

De acuerdo con la solicitud de medida de coerción, el asesinato de Zeneida Castillo, el robo de unos US$50,000 y prendas de oro, así como el posterior ataque contra Julián Oro Duro, formaban parte de un plan previamente coordinado.

La Fiscalía sostiene que los implicados conocían detalles de la residencia, tenían información sobre la existencia de dinero y objetos de valor y conocían los movimientos de la familia.

Los imputados señalados son Kevin Dariel Germán Troncoso, Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias “Chiquito”, Phillips Michael Tejeda Vásquez, alias “Juan Carlos Peña”, y Juan Carlos Hernández García.

Según el expediente, los cuatro habrían actuado de manera coordinada y con una división de funciones.

La tarde del 20 de septiembre, Zeneida Socorro Castillo, de 66 años, se encontraba en su residencia de la calle Penetración, en Brisa Oriental 6, Santo Domingo Este, junto a su madre, Sara Castillo Martínez, de 97 años.

Aproximadamente a las 5:47 de la tarde, Kevin Dariel Germán Troncoso y Lawrence Mark Liranzo Marcos llegaron en una motocicleta CG200 negra.

Según la acusación, “Chiquito” tenía una relación previa con la familia debido a trabajos de refrigeración y otras labores realizadas en la vivienda. Esa familiaridad, de acuerdo con los fiscales, habría sido utilizada para facilitar la entrada.

Lawrence llamó a Zeneida desde el exterior y ella permitió que ambos hombres ingresaran.

La escena, según la reconstrucción presentada por el Ministerio Público, comenzó como una visita aparentemente normal. Incluso, Zeneida les habría ofrecido una limonada.

Pero, siempre de acuerdo con el expediente, la situación cambió dentro de la vivienda.

Los fiscales alegan que los dos hombres sujetaron a Zeneida por el cuello, la lanzaron al suelo y le provocaron varias heridas. Posteriormente, habría sido golpeada en la cabeza con un macetero dorado.

El informe preliminar de autopsia citado por el Ministerio Público establece que la mujer sufrió una muerte violenta de etiología homicida y múltiples lesiones.

Después de la muerte de Zeneida, los hombres supuestamente llevaron a su madre, de 97 años, hacia una habitación para impedir que interviniera o pidiera ayuda.

Luego, según la acusación, comenzaron a registrar la residencia en busca de dinero, joyas y otros objetos de valor.

La Fiscalía sostiene que encontraron una maleta con aproximadamente US$50,000, además de numerosas prendas de oro.

Pero el plan, según los investigadores, no terminó con el robo.

Los acusados habrían permanecido en la vivienda durante más de seis horas y, de acuerdo con el expediente, incluso comieron mientras esperaban el regreso de Julián Oro Duro.

Eran aproximadamente las 11:50 de la noche cuando Julián Sarante Perdomo, conocido como Julián Oro Duro, regresó a su residencia.

Según el Ministerio Público, el empresario entró sin saber que los presuntos agresores todavía se encontraban dentro.

La Fiscalía sostiene que fue emboscado y golpeado con una escultura de madera y un jarrón dorado, principalmente en la cabeza y el rostro.

El expediente médico registra múltiples fracturas craneofaciales y una hemorragia subaracnoidea, entre otras lesiones.

Después de la agresión, los hombres supuestamente le sustrajeron una cadena de oro con una medalla de Jesucristo y otras pertenencias.

Posteriormente abandonaron la residencia en la misma motocicleta en la que habían llegado.

La investigación comenzó a tomar forma con el análisis de las cámaras de vigilancia.

De acuerdo con el expediente, agentes del Departamento de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología y otros investigadores reconstruyeron parte del recorrido de los sospechosos antes, durante y después del crimen.

Las pesquisas condujeron inicialmente hasta Kevin Dariel Germán Troncoso.

Tras su arresto, según sostiene la Fiscalía, este admitió su participación y señaló a Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias “Chiquito”, como su acompañante.

Su declaración habría permitido a los investigadores ampliar las pesquisas hacia los demás imputados.

El Ministerio Público también asegura que cuenta con imágenes en las que aparecen los cuatro imputados reunidos antes de los hechos en una estación de combustible del sector La Victoria.

Según la Fiscalía, en ese encuentro habrían coordinado aspectos relacionados con la ejecución del plan.

Durante varios allanamientos fueron ocupados dólares, pesos, prendas y otros objetos que las autoridades vinculan con el robo.

En una residencia relacionada con Phillips Michael Tejeda fueron encontrados US$9,800, además de una cadena gruesa con una medalla de Cristo que el Ministerio Público identifica como propiedad de Julián Oro Duro.

Asimismo, la madre de Lawrence Liranzo entregó voluntariamente a las autoridades US$19,900, RD$78,000, dos relojes, una cadena, una medalla, un guillo y un broche, objetos que, según declaró, había recibido de su hijo.

La Fiscalía sostiene que estas evidencias apuntan a una distribución del dinero y las pertenencias sustraídas entre los participantes.

También fue entregada voluntariamente una motocicleta CG200 negra, que los investigadores identifican como el vehículo utilizado para llegar a la residencia y posteriormente escapar.

Ahora, Julián Oro Duro volvió al lugar donde comienza una nueva etapa del proceso: el tribunal deberá conocer los argumentos del Ministerio Público y de la defensa antes de decidir las medidas de coerción que correspondan.