El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue condenado este jueves a 27 años y 3 meses de prisión por haber intentado un golpe de Estado contra el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!"En resumen, 27 años y tres meses de pena privativa de libertad", anunció el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, al dar lectura a la histórica sentencia.
El Supremo Tribunal Federal (STF), la mayor corte brasileña, decidió por mayoría de cuatro votos contra uno que Bolsonaro es culpable de tentativa de golpe de Estado y otros delitos. Se trata de la primera vez que un expresidente brasileño es condenado por golpismo.
Bolsonaro, de 70 años, rechaza los cargos y asegura ser víctima de una persecución política, pese a las presiones internas y externas para evitar la condena. El presidente estadounidense Donald Trump, su aliado, calificó el juicio de “caza de brujas” y en respuesta impuso sanciones y aranceles a Brasil.
Excolaboradores condenados
Otros siete excolaboradores del gobierno de Bolsonaro (2019-2022) también fueron sentenciados por su participación en la trama golpista, que buscaba impedir la llegada de Lula al poder tras su victoria electoral en 2022.
La condena supone un golpe político para Bolsonaro, aunque sus aliados ya discuten posibles vías de amnistía. Algunos analistas consideran que, pese a la gravedad del fallo, aún no puede darse por terminado su futuro político.
La acusación de la Fiscalía
De acuerdo con la Fiscalía General, la conspiración comenzó en junio de 2021, cuando Bolsonaro inició una campaña de descrédito contra las instituciones y el sistema electoral.
Tras la derrota en las urnas en octubre de 2022, la trama pasó de las palabras a los hechos: protestas violentas, intentos frustrados de atentados y campamentos frente a cuarteles militares en los que miles de seguidores exigían un golpe militar.
El 8 de enero de 2023, una semana después de la investidura de Lula, miles de bolsonaristas asaltaron violentamente las sedes de la Presidencia, el Parlamento y la Corte Suprema en Brasilia. Para la Fiscalía, esa acción fue el corolario de una conspiración liderada por Bolsonaro con el objetivo de perpetuarse en el poder e instaurar una dictadura en Brasil.

