Rompiendo barreras: Fundación Constru-Yo impulsa la inserción laboral femenina en la construcción

Por: Francis Suero

En una sociedad donde las oportunidades no siempre llegan de manera equitativa, la iniciativa que está realizando, Erasma Beras Monticciolo, con las mujeres de escasos recursos en el país, a través de la Fundación Constru-Yo, representan mucho más que un programa de formación técnica. Es una puerta abierta hacia la dignidad, la independencia económica y la transformación social de las mujeres que durante años hemos enfrentado barreras para acceder a empleos formales y bien remunerados.

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La reciente tercera graduación consecutiva de mujeres capacitadas en oficios de la construcción constituye una noticia que merece ser celebrada y replicada. Tradicionalmente, la construcción ha sido vista como un espacio reservado para los hombres. Sin embargo, cada vez más las mujeres están demostrando que el talento, la disciplina y la capacidad profesional no tienen género.

Detrás de cada certificado entregado, existe una historia de superación. Muchas de estas mujeres provienen de comunidades vulnerables y han tenido que enfrentar limitaciones económicas, responsabilidades familiares y escasas oportunidades de desarrollo profesional. Para ellas, la capacitación recibida no solo representa el aprendizaje de un oficio, sino también la posibilidad real de acceder a empleos dignos, mejorar sus ingresos y ofrecer un futuro más prometedor a sus familias.

Las palabras de Erasma Beras Monticciolo, resumen perfectamente el alcance de esa iniciativa, cuando afirma que "Constru-Yo, vino a preparar a una nueva generación de mujeres, listas para construir su futuro". No se trata únicamente de enseñar técnicas de construcción; se trata de fortalecer la autoestima, desarrollar habilidades y demostrar que las mujeres pueden ocupar con éxito espacios históricamente limitados por prejuicios y estereotipos.

Resulta especialmente significativo que las graduandas hayan recibido certificaciones acreditadas por OSHA, respaldadas por Safety Business Solutions. Esto eleva la calidad de la formación y aumenta las posibilidades de inserción laboral en un mercado cada vez más exigente, donde la seguridad y la profesionalización son aspectos fundamentales.

El impacto de este tipo de programas trasciende a las beneficiarias directamente. Cuando una mujer logra independencia económica, toda su familia se beneficia. Los hijos tienen mayores oportunidades educativas, los hogares alcanzan mayor estabilidad y las comunidades experimentan un efecto multiplicador de desarrollo y bienestar. Por ello, invertir en la capacitación de mujeres de escasos recursos no debe verse como un acto de asistencia, sino como una estrategia efectiva de desarrollo social y económico.

Ver la alegría de ellas cuando hablan de sus experiencias, es emocionante, verlas como hablan de la transformación y el cambio que experimentan durante y después de completar su formación y ya verse trabajando, escucharlas hablar de sus planes y sueños que ya no son simples palabras, sino que son realidades. Es cuando reafirmamos que la educación es el motor principal para el desarrollo de la sociedad.

También merece reconocimiento el apoyo de organizaciones y empresas aliadas que han comprendido la importancia de impulsar la participación femenina en sectores productivos. La colaboración entre instituciones educativas, empresas constructoras, organizaciones sociales y fundaciones demuestra que el trabajo conjunto puede generar cambios reales y sostenibles.

El llamado al gobierno para apoyar este tipo de iniciativas que si van a transformar y llegan a esa población que fue creada, es triste que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, el Ministerio de Vivienda y Edificaciones, el Ministerio de la Mujer, entre otras entidades gubernamentales, no den el respaldo que necesita este emprendimiento para que pueda ampliar la cantidad de mujeres, que viene aportar su granito de arena, para la falta de preparación y formación técnica de las mujeres dominicanas. 

Las diez damas graduadas de Los Alcarrizos representan el rostro de una transformación que ya está en marcha, donde cinco de las graduandas ya están insertadas en el sector laboral, con sueldos competitivos, dieta, comida, transporte.

Sí, porque la presidenta de la Fundación Constru-Yo, Erasma Beras Monticciolo, no se limita a otorgar la beca completa, las herramientas y un incentivo económico, sino que durante no están trabajando no deja a sus chicas, “como se refiere a ellas”. Son ejemplo de perseverancia y determinación, pero también evidencia lo que sucede en la República Dominicana, que es la falta de voluntad de los gobernantes, sus funcionarios y el sector empresarial, y una muestra es que cuando existen oportunidades, las mujeres responden con compromiso y excelencia.

La República Dominicana necesita de más iniciativas como esta. Programas que rompan barreras, promuevan la igualdad de oportunidades y permitan que miles de mujeres descubran su potencial. Porque construir una vivienda, una obra o una infraestructura es importante; pero construir sueños, confianza y autonomía económica tiene un valor aún mayor.

La Fundación Constru-Yo no solo está formando trabajadoras calificadas para el sector construcción. Está contribuyendo a edificar una sociedad más justa, inclusiva y preparada para reconocer que el desarrollo del país también se construye con las manos, el talento y la determinación de sus mujeres.